El desarrollo y la promoción de sistemas constructivos basados en productos naturales es una actividad llena de sentido. Ayuda a asegurar la conservación del medio ambiente y con ello nuestro futuro.

 

El tipo de construcción correcto será finalmente aquel que armonice con el paisaje y el terreno donde se va a construir, que ofrezca espacio para la creatividad y el trabajo razonable, cumpla los requisitos de bioconstrucción y ecológicos y asi satisfaga en la medida de lo posible las necesidades del promotor.

Una obra no solo sirve para proteger frente a la intemperie o garantizar un ambiente interior saludable. Las superficies y materiales lisos, fabricados de forma industrial sin cariño y las proporciones inadecuadas pueden producir un resultado insatisfactorio.

Una casa construida de esta forma resulta aburrida, carente de alma y fría.

Fotografía por Gerry ThomasenÚnicamente un enfoque holístico, es decir, la elaboración y el tratamiento acordes con el material, así como el diseño artístico creativo insuflan vida a un edificio y lo convierten en parte indisoluble de quienes lo habitan. Así, el edificio expresa en sí mismo las necesidades personales, la personalidad y el espíritu de quienes lo habitan, e incluso puede favorecer el crecimiento físico, psíquico y mental. Solamente en un proceso creativo de este tipo puede producirse una atmósfera acogedora y, con ella, un pedazo de cultura.