Se estima que los edificios son los responsables de más del 40% de la energía consumida en nuestro país, de la cual el 50% se pierde a través de los cerramientos opacos del edificio. Por este motivo, es muy importante aumentar la eficiencia energética en edificios, tanto residenciales como de servicios.

Con este objetivo, el Parlamento Español aprobó el Código Técnico de la Edificación (CTE) que incorpora el DB-HE (Documento Básico de Ahorro de Energía), dando cumplimiento a la directiva de la Unión Europea 2002/91/CE relativa a la eficiencia energética de los edificios.

En el ámbito del CTE, se aprobó el procedimiento básico para la certificación de eficiencia energética de los edificios, que atribuye una clasificación de acuerdo con el consumo energético alcanzado. Desde el día 1 de junio de este año es obligatorio, según el Real Decreto 235/2013, de 5 de abril, por el que se aprueba este procedimiento (BOE nº89 de 13 de abril de 2013) la obtención de la etiqueta energética para todos aquellos inmuebles en alquiler (para periodos superiores a 4 meses al año) o en venta. Este certificado permitirá a los propietarios, compradores y arrendatarios de edificios residenciales, obtener información sobre la eficiencia energética y los consumos estimados en su uso normal, así como recibir propuestas de intervención para la mejora de dicha eficiencia con comparaciones objetivas entre diferentes propuestas del mercado, que intervienen sobre la envolvente y los sistemas de instalaciones térmicas.

Por qué aislar
Un edificio bien aislado garantiza el confort, manteniendo estable la temperatura interior independientemente de las condiciones exteriores. A fin de mantener este confort interior, la envolvente del edificio debe ser capaz de regular el flujo de calor en las diferentes estaciones del año: en invierno, es necesario limitar las pérdidas de calor producidas por el sistema de calefacción con el exterior; en verano, por el contrario, obstaculizar las ganancias energéticas provenientes del exterior, limitando así el gasto en refrigeración.

Una edificio bien aislado goza de un tejado, techos y muros bien aislados; está dotada de ventanas con vidrios de baja emisividad y alta eficiencia energética. Una correcta ejecución de la envolvente supone conseguir una óptima estanqueidad de la vivienda, evitando fugas de aires indeseables. En definitiva, las fachadas pueden ser algo más que una tarjeta de presentación de nuestra casa. Si tienen el aislamiento adecuado, pueden suponer un gran ahorro de energía.

Los materiales con los que está fabricada una Casa que Ahorra han de ser respetuosos con el medio ambiente a lo largo de toda su vida útil.

La sostenibilidad de estos materiales debe garantizarse mediante métodos científicos y rigurosos, reconocidos internacionalmente, como el llamado Life Cycle Analysis (LCA). Éste examina el impacto ambiental del material en todas y cada una de las fases de su vida útil, desde su producción, transporte y uso y desarrollo, hasta su conversión en residuos y su tratamiento, ya sea a través de la eliminación o el reciclado. Merece la pena detenerse en este punto; muchos materiales de los que se autodenominan verdes no resistirían un examen de impacto medioambiental tan riguroso como un LCA. Por ello es imprescindible no dejarse llevar sólo por un origen supuestamente natural y aplicar este tipo de metodologías para determinar con precisión si el material en cuestión es o no respetuoso con el entorno.