La madera es uno de los materiales de construcción más sanos que existen.

Actúa como regulador natural del ambiente interior, es un material vivo que “respira” y así ayuda a la ventilación; estabiliza la humedad y filtra y purifica el aire; es cálido al tacto y absorbe el sonido.

En relación a su peso la madera es más fuerte que cualquier otro material de construcción. En su aspecto sicológico y emocional conecta al hombre con la naturaleza haciendo resaltar sus conexiones biológicas.

La madera, correctamente estacionada puede durar siglos, pero en general necesita un tratamiento que evite el peligro de ataques, y es aquí donde puede perder esas condiciones ecológicas.

Una casa de madera es mucho más sana, acogedora y agradable (biótica) que las de materiales como el hormigón y los materiales sintéticos, frios o impersonales. Además la madera tiene la peculiaridad de permitir la respiración de la vivienda.

Es cálida y relajante y evita el posible efecto de caja de Faraday que produce los fenómenos de sobreexcitación, nerviosismo, depresión o desvitalización tan frecuente en las viviendas modernas y especialmente en las oficinas.

La madera, en todas sus presentaciones, y siempre que esté exenta de productos de tratamiento tóxicos, es muy biótica y crea ambientes agradables y acogedores. Ofrece así mismo cualidades neutralizadoras cuando es tratada con ceras naturales y esencias.

Para que los hongos puedan atacarla es necesario que ésta posea más de un 20% de humedad, cosa que nunca ocurre en el interior de las viviendas, donde no supera el 10%.

En Bioconstrucción, se usa mucho la madera por ser un elemento natural, renovable y muy práctico, por ejemplo para crear estructuras de techos autoportantes y como base de techos verdes.

Otra gran ventaja de la madera es que la podemos combinar con otras técnicas como la construcción con paja o barro.

También es uno de los mejores elementos a la hora de realizar las aberturas de nuestra casa por no hablar de los muebles.

La madera es el material del futuro

Según la Comisión Europea, el siglo XXI será la edad de la madera.

En el contexto en el que nos encontramos, de agotamiento de recursos naturales, de preocupación por el cambio climático, los productos hechos en madera deben ser una apuesta decidida del conjunto de la sociedad.

La madera es un recurso renovable y los productos fabricados en madera son ecológicos, contribuyen a la fijación de carbono y son 100% reciclables.

Constructivamente, además de las innegables cualidades estéticas, la madera aporta confort y calidez en los ámbitos interiores o exteriores en los que se utiliza.